POR QUÉ EL SÍNDROME DE EHLERS-DANLOS TARDA HASTA 20 AÑOS EN DIAGNOSTICARSE
Dolor articular que va y viene, luxaciones frecuentes, cansancio que no mejora con el descanso, una piel que se estira más de lo habitual. Por separado, cada síntoma parece menor. Juntos, pueden tardar dos décadas en tener una explicación.
Así lo advierte la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, que sitúa en hasta veinte años el retraso diagnóstico medio del síndrome de Ehlers-Danlos. Es una de las enfermedades hereditarias del tejido conectivo más desconocidas, y también de las más infradiagnosticadas.
Detrás de ese retraso hay un motivo que pocas veces se explica bien: no todos los tipos de esta enfermedad se pueden confirmar con un análisis genético. Y eso cambia por completo cómo debe plantearse su estudio.
Qué es el síndrome de Ehlers-Danlos
El síndrome de Ehlers-Danlos agrupa un conjunto de enfermedades hereditarias que afectan al colágeno, la proteína que da consistencia a la piel, las articulaciones y los vasos sanguíneos.
Su expresión más característica combina tres rasgos: hipermovilidad articular, una piel más elástica y frágil de lo normal, y una cicatrización deficiente ante heridas o traumatismos menores.
La clasificación internacional de 2017 reconoce trece subtipos distintos. Cada uno se asocia, en principio, a alteraciones en genes diferentes relacionados con la síntesis o el procesamiento del colágeno.

El subtipo más frecuente no tiene un gen conocido
Aquí está el dato que más sorprende, incluso a algunos profesionales sanitarios. El subtipo hipermóvil, con diferencia el más común, representa entre el ochenta y el noventa por ciento de todos los casos diagnosticados.
Y sin embargo, a día de hoy no se ha identificado ningún gen responsable. El diagnóstico de este subtipo es, por definición, clínico: se basa en la valoración de la hipermovilidad mediante la escala de Beighton y en un conjunto de criterios sistémicos.
Esto significa que, para la mayoría de las personas con síndrome de Ehlers-Danlos, un estudio genético no va a confirmar el diagnóstico. No es un fallo de la prueba: es que, en este subtipo concreto, la causa genética todavía no se conoce.

Los subtipos que sí tienen causa genética identificada
El resto de subtipos sí cuentan con genes identificados, lo que permite confirmar el diagnóstico mediante un análisis molecular.
El subtipo clásico se asocia principalmente al gen COL5A1, y se caracteriza por una piel muy elástica con cicatrices atróficas. El subtipo cardiovascular se relaciona con el gen COL1A2, con afectación progresiva de las válvulas cardíacas y los grandes vasos.
Existen además otros subtipos mucho menos frecuentes, cada uno ligado a un gen distinto del colágeno o de proteínas asociadas a su procesamiento.

Por qué el subtipo vascular exige atención especial
Entre todos ellos, el subtipo vascular merece una mención aparte. Representa solo entre un cuatro y un cinco por ciento de los casos, y se asocia a mutaciones en el gen COL3A1.
Su relevancia no está en la frecuencia, sino en la gravedad. Puede provocar la rotura espontánea de arterias, perforaciones intestinales sin causa aparente y complicaciones graves durante el embarazo, incluida la rotura uterina en el tercer trimestre.
Confirmar o descartar este subtipo concreto tiene, por tanto, un valor clínico directo. Cambia las recomendaciones sobre actividad física, el seguimiento vascular necesario y las precauciones durante un futuro embarazo.
| Dato clave
La Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria advierte de que el síndrome de Ehlers-Danlos puede tardar hasta 20 años en diagnosticarse, debido a la inespecificidad de sus síntomas y al limitado conocimiento de la enfermedad. |
Por qué tarda tanto en diagnosticarse
El problema de fondo es que ninguno de los síntomas, por separado, resulta alarmante. El dolor articular se confunde con fibromialgia, el cansancio con ansiedad, y la hiperlaxitud se interpreta a menudo como una cualidad física llamativa, no como un signo clínico.
El doctor Enrique Gamero coordina el grupo de trabajo de medicina genómica personalizada de esta sociedad médica. Según señala, el reto principal sigue siendo el retraso diagnóstico, motivado precisamente por esa inespecificidad y por el escaso conocimiento de la enfermedad entre profesionales.
Ese retraso no es inocuo. Cuanto más tarda en identificarse, mayor es el riesgo de complicaciones evitables, especialmente en las formas más graves como la vascular.

Cómo se llega al diagnóstico
El primer paso es siempre la valoración clínica, idealmente por un especialista familiarizado con este tipo de trastornos. Se evalúa la hipermovilidad articular y se revisan los criterios sistémicos asociados a cada subtipo.
Cuando el cuadro clínico sugiere un subtipo distinto del hipermóvil, o cuando existe la sospecha concreta de una forma vascular, se plantea el estudio genético para confirmar o descartar esa alteración específica.

Dada la heterogeneidad genética de esta enfermedad, tiene mucho más sentido analizar varios genes a la vez que estudiarlos uno a uno. Ya hemos explicado en otro artículo qué aporta un panel multigénico frente a un estudio genético tradicional. El síndrome de Ehlers-Danlos es un buen ejemplo de por qué ese enfoque resulta más eficiente.
Qué significa para el resto de la familia
La mayoría de los subtipos con gen conocido siguen un patrón de herencia autosómico dominante. Eso implica que un progenitor afectado tiene una probabilidad considerable de transmitir la alteración a sus hijos. Algunos subtipos, más raros, siguen un patrón recesivo.
Confirmada una alteración genética concreta en la familia, el asesoramiento genético permite valorar el riesgo en otros familiares. También ayuda a planificar un futuro embarazo con más información, algo especialmente relevante si se trata del subtipo vascular.
En el caso del subtipo hipermóvil, al no existir un gen identificado, este tipo de valoración se apoya sobre todo en los antecedentes clínicos familiares.
Qué no puede decirte el estudio genético
Conviene ser muy claros en este punto, porque es donde más confusión genera esta enfermedad. Un resultado genético negativo no descarta el síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil, ya que este subtipo no tiene, hoy por hoy, una causa genética identificable.
El estudio genético resulta más útil para confirmar los subtipos que sí tienen gen conocido, y especialmente para descartar la forma vascular cuando existe sospecha clínica razonable.
Por eso el diagnóstico de esta enfermedad sigue apoyándose, en la mayoría de los casos, en la valoración clínica de un profesional con experiencia, más que en un resultado de laboratorio.
Conclusión
El síndrome de Ehlers-Danlos reúne dos realidades que rara vez conviven: es relativamente frecuente y, al mismo tiempo, profundamente desconocido. Esa combinación es la que explica sus veinte años de retraso diagnóstico.
Entender que el subtipo más común no tiene gen conocido no resta valor al estudio genético. Lo sitúa donde de verdad aporta: confirmando los subtipos identificables y descartando, sobre todo, la forma vascular.
Si llevas años arrastrando dolor articular, hiperlaxitud y fatiga sin una explicación clara, merece la pena plantearlo con un especialista. La respuesta puede no estar en un test genético, pero sí en una valoración clínica bien orientada.
Laboratorio Lorgen Genética y Proteómica.
Preguntas frecuentes sobre el síndrome de Ehlers-Danlos
¿Un resultado genético negativo descarta el síndrome de Ehlers-Danlos?
No necesariamente. El subtipo más frecuente, el hipermóvil, no tiene un gen identificado, por lo que su diagnóstico es clínico y un test genético negativo no lo descarta.
¿Qué subtipo de Ehlers-Danlos es más peligroso?
El subtipo vascular, asociado al gen COL3A1, es el que conlleva mayor riesgo, por la posibilidad de rotura arterial o complicaciones graves durante el embarazo.
¿Es una enfermedad hereditaria?
Sí, en los subtipos con gen conocido. La mayoría siguen un patrón autosómico dominante, aunque algunos subtipos más raros son recesivos.
¿Cómo se diagnostica el subtipo hipermóvil si no hay test genético?
Mediante criterios clínicos, incluyendo la escala de Beighton para valorar la hipermovilidad articular y un conjunto de manifestaciones sistémicas asociadas.
¿A qué especialista debo acudir si sospecho esto?
Habitualmente reumatología o genética clínica, idealmente con experiencia específica en trastornos de hipermovilidad y del tejido conectivo.
¿Tiene sentido hacerse un estudio genético si mis síntomas son leves?
Depende del cuadro clínico. Si hay sospecha de un subtipo con gen conocido, especialmente el vascular, el estudio aporta información relevante incluso con síntomas moderados.
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Si un especialista sospecha un síndrome de Ehlers-Danlos con posible causa genética identificable, nuestros paneles de enfermedades del tejido conectivo permiten estudiar de forma simultánea los genes implicados. Consulta con tu médico si este estudio es adecuado para tu caso. |


