Intolerancia a la Lactosa: Una Guía sobre Causas, Síntomas y Estrategias de Vida

INTOLERANCIA A LA LACTOSA: UNA GUÍA SOBRE CAUSAS, SÍNTOMAS Y ESTRATEGIAS DE VIDA

La intolerancia a la lactosa es una de las afecciones digestivas más comunes que afectan a una gran proporción de la población mundial. Sin embargo, a pesar de su prevalencia, hay muchas concepciones erróneas y falta de información. En este artículo, profundizaremos en este tema para entender sus causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento.

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es un disacárido, un tipo de azúcar compuesto por dos monosacáridos: glucosa y galactosa. Se encuentra principalmente en la leche de los mamíferos y sus derivados. La lactosa es la principal fuente de energía que aporta la leche materna a los lactantes.

Para que el cuerpo humano pueda aprovechar la lactosa como fuente de energía, necesita ser descompuesta en sus dos azúcares simples. Este proceso es llevado a cabo por una enzima llamada lactasa, que se encuentra en el intestino delgado. Una vez que la lactosa es descompuesta en glucosa y galactosa, estos azúcares simples pueden ser absorbidos en el torrente sanguíneo y utilizados por el cuerpo.

Cuando hay una deficiencia de la enzima lactasa en el intestino, la lactosa no se descompone adecuadamente y no se absorbe en el intestino delgado. En cambio, pasa al intestino grueso, donde es fermentada por las bacterias, produciendo síntomas como gases, hinchazón y diarrea. Esta condición se conoce como intolerancia a la lactosa.

Síntomas: Más que una simple molestia

Intolerancia a la Lactosa: Una Guía sobre Causas, Síntomas y Estrategias de Vida

La intolerancia a la lactosa se manifiesta a través de una serie de síntomas que, aunque en principio podrían parecer benignos, tienen un profundo impacto en la vida cotidiana del individuo. Estos síntomas no solo son un reflejo de la incapacidad del cuerpo para procesar adecuadamente la lactosa, sino que también son una ventana al desequilibrio que se produce en el sistema digestivo:

-Dolor o calambres abdominales: Este es uno de los síntomas más característicos y se debe a la acumulación de lactosa en el intestino, que provoca un desequilibrio osmótico, atrayendo agua hacia el intestino y generando distensión y dolor. 

-Hinchazón: La fermentación bacteriana de la lactosa no digerida en el intestino grueso produce gases, que contribuyen a la sensación de hinchazón. Esto puede llevar a una incomodidad continua y a una sensación de «estómago lleno» o «inflado». 

-Gases: Estos son producto directo de la fermentación de la lactosa por las bacterias intestinales. Además de ser molestos, pueden ser embarazosos en situaciones sociales.

-Diarrea: Debido a la osmosis, el agua es atraída hacia el intestino, lo que provoca heces acuosas o diarrea. Esto puede llevar a deshidratación si no se maneja adecuadamente.

-Náuseas y vómitos: En algunos casos, la acumulación de lactosa puede generar náuseas intensas. Si el malestar es muy fuerte, puede culminar en vómitos, lo que complica aún más el cuadro clínico.

Aunque estos síntomas pueden parecer simples molestias, afectan considerablemente la calidad de vida del individuo. En ocasiones, pueden ser tan severos que limitan las actividades diarias de la persona.

Diagnóstico: Identificar la raíz del problema

Intolerancia a la Lactosa: Una Guía sobre Causas, Síntomas y Estrategias de Vida

Identificar con precisión la intolerancia a la lactosa es crucial, no solo para aliviar los síntomas, sino también para asegurar una dieta y estilo de vida adaptados adecuadamente. Si bien los síntomas pueden ser indicativos, es mediante pruebas clínicas específicas que se puede confirmar el diagnóstico: 

-Historial clínico: Antes de cualquier prueba, el médico realizará una evaluación exhaustiva de los síntomas del paciente, la frecuencia con la que ocurren y las circunstancias en las que se manifiestan. Además, se tomarán en cuenta antecedentes médicos, pues otras afecciones gastrointestinales pueden tener síntomas similares.

Prueba de hidrógeno en el aliento: Este es uno de los métodos diagnósticos más comunes. Tras ingerir una solución rica en lactosa, si el cuerpo no descompone y absorbe adecuadamente la lactosa, esta llegará al colon, donde las bacterias la fermentarán, produciendo hidrógeno. Este hidrógeno pasa al torrente sanguíneo, es eliminado por los pulmones y puede ser detectado en el aliento. Una concentración elevada es un indicador de intolerancia a la lactosa.

-Prueba de tolerancia a la lactosa: En esta prueba, el paciente ingiere una solución con una alta concentración de lactosa. Luego, se extraen muestras de sangre en intervalos regulares para medir los niveles de glucosa. Si el cuerpo está digiriendo y absorbiendo correctamente la lactosa, los niveles de glucosa en sangre deberían aumentar. Si los niveles de glucosa permanecen constantes, es un indicativo de que la lactosa no se está procesando adecuadamente.

Prueba genética a la lactosa: el tipo de intolerancia más común es la denominada Intolerancia a la Lactosa Primaria o Hereditaria. Cuando nacemos los niveles de lactasa se encuentra en su punto más alto y, gracias a ello, somos capaces de digerir sin problemas la leche materna. Sin embargo, la actividad de la lactasa comienza a disminuir conforme pasan los años. Esta disminución está regulada por nuestros genes y normalmente, viene heredada de nuestros padres. Debemos tener muy presente que es un síntoma hereditario, es decir, que si un miembro de la familia es intolerante, es muy probable que alguno de sus padres o sus hijos también lo sea.

-Biopsia del intestino delgado: Aunque es una prueba menos frecuente y más invasiva, puede ser esencial en casos donde se sospecha una deficiencia congénita de lactasa o para descartar otras afecciones. A través de esta prueba, se obtienen pequeñas muestras del intestino delgado que se analizan para medir la cantidad y actividad de la enzima lactasa.

Es importante destacar que aunque estas pruebas proporcionan una visión clara de cómo el cuerpo maneja la lactosa, siempre deben ser interpretadas en conjunto con los síntomas clínicos y el historial médico del paciente. La intolerancia a la lactosa puede coexistir con otras afecciones gastrointestinales, por lo que un diagnóstico integral es esencial para un tratamiento adecuado y efectivo. Por ello, ante la presencia de síntomas, es vital acudir a un especialista que guíe en el proceso de diagnóstico y recomendaciones posteriores.

Tratamiento y estrategias de vida para la intolerancia a la lactosa

Intolerancia a la Lactosa: Una Guía sobre Causas, Síntomas y Estrategias de Vida

La intolerancia a la lactosa, a pesar de ser un trastorno digestivo común, puede generar ciertas complicaciones en el día a día de quienes la padecen. No obstante, gracias a los avances en nutrición y a una mayor comprensión del trastorno, existen diversas estrategias y tratamientos que pueden  hacer que vivir con esta condición sea más llevadero.

-Reducción de la lactosa: Uno de los primeros pasos al detectar la intolerancia es reducir o eliminar el consumo de productos ricos en lactosa. Esta adaptación no solo implica evitar la leche, sino también otros productos derivados como quesos, yogures y mantequillas que contienen altas cantidades de lactosa. Un diario de alimentos puede ser una herramienta valiosa para rastrear y determinar qué alimentos generan molestias, permitiendo ajustar la dieta de manera efectiva.

 –Productos alternativos: Afortunadamente, la creciente conciencia sobre la intolerancia a la lactosa ha llevado al desarrollo de una variedad de alternativas. Las leches a base de almendra, soya, avena y coco, así como helados y yogures sin lactosa, son cada vez más accesibles en tiendas y supermercados. Estos productos suelen ser enriquecidos con calcio y vitamina D, asegurando que no se pierdan estos nutrientes esenciales.

-Suplementos de lactasa: Son una opción popular entre las personas que ocasionalmente desean consumir productos con lactosa. Estos suplementos contienen la enzima lactasa y se toman antes de una comida que contiene lactosa, ayudando a descomponer el azúcar antes de que cause síntomas molestos.

-Probióticos y prebióticos: Son microorganismos beneficiosos que ayudan a mantener un equilibrio saludable de la flora intestinal. Los probióticos se encuentran en alimentos fermentados como el yogur, el kéfir y el chucrut. Los prebióticos, por otro lado, son fibras no digeribles que alimentan a las bacterias beneficiosas del intestino y se encuentran en alimentos como ajo, cebolla y plátanos. Ambos pueden ser útiles para mejorar la digestión en general y aliviar algunos síntomas asociados con la intolerancia a la lactosa. 

Educación y adaptación

Es vital que las personas con intolerancia a la lactosa se eduquen sobre su condición. Conocer los alimentos y productos que contienen lactosa y aprender a leer las etiquetas de los alimentos es esencial. Además, es útil informar a familiares y amigos sobre la condición para facilitar las reuniones y comidas compartidas.

En resumen, aunque la intolerancia a la lactosa requiere ajustes en la dieta y el estilo de vida, con la información y las herramientas adecuadas, es posible llevar una vida plena y sin molestias.

 

Laboratorio Lorgen Genética y Proteómica.